El moldeo del mensaje en tiempos
turbulentos es esencial porque la gente está en búsqueda de algo
que de soporte a sus vidas. Esta harta de ambigüedad. Harta de la
religiosidad con que hemos cubierto la Vida de Cristo en Mí.
Cansada de más de lo mismo. Empachada de la falta de congruencia
entre lo que decimos y vivimos. Ustedes mismos, ¿no están
atiborrados de los estereotipos, de las formas huecas y vacías con
que hemos llenado nuestras vidas? ¿De la repetición de métodos
que no son más funcionales? ¿De la duplicación de patrones
rígidos que no proveen de un adecuado fundamento? ¿No les ha
resultado agotador? Y si su respuesta es sí, entonces ¿porque no
has optado por un cambio, por una renovación, por una revolución?
Quizás es más cómodo vivir en esa esfera “del no pasa nada” y
“no me molesten”. ¿Por qué esperar a que nuestro corazón
se endurezca de tal manera que la palabra del Reino sea arrebatada
por las aves, sin raíz en sí, o ahogada por los afanes y las riquezas?
La invitación es a vivir una vida
guiada por el Espíritu. "Por que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios" (Romanos 8:14) , es lo que Pablo les dice a los
Romanos. Es un estilo de vida diferente. No más ya Tú, sino
Cristo en Ti. A eso es a lo que hemos sido llamados. Lo que es
menos que esto no puede llamarse Cristiandad, sino vulgar cristianismo, en todo caso religiosidad.. No puede llamarse
Vida. Remedo, quizás, refrito, calca. Y la gente esta harta de
ello. De la falta de genuinidad en nuestras vidas, de las copias o
intentos de copias de Cristo en Mí. Necesitan ver la realidad de
Jesús en nuestras vidas. Su vida surgiendo de nosotros. Y yo me
pongo el saco primero. Necesitamos una reevaluación de nuestros
estándares de conducta, de nuestros estilos y estructuras, de
nuestros patrones de compañerismo, de nuestras organizaciones, etc.
Si queremos alcanzar a los perdidos, se convierte esto, entonces, en
una urgencia. ¿No perciben ustedes, como lo que decía Schaeffer,
la paz personal y el consumismo, los afanes de las riquezas, el
aseguramiento del futuro y nuestro retiro, se han infiltrado de una
manera tan sutil en nuestro estilo de vida que casi no se diferencia
del de entre el del los no creyentes? Muy triste pero es la
realidad. ¿No?
Mendigos, pobres, enfermos, presos,
huérfanos han engrosado la fila de los olvidados, de los que
“gracias a Dios están tan lejos,” de los que uno nunca
recuerda. Y se puede uno escudar tras el que no es mi ministerio,
no he sido llamado a ello, no tengo vocación, etc. Y no digo que
debamos centrar el objetivo tan solamente en ellos porque el mundo y
su gama son muy grandes, pero se pierde la bendición de hacer algo
por lo que no recibirás pago alguno, en lo que no habrá
retribución. ¡Vaya oportunidad!
La intención de la carta es ponerles a
considerar el estilo de vida llevado. ¿Es congruente con el
evangelio? ¿Es el Reino de Dios lo primero en Tu vida, o tan solo, las sobras? ¿Buscad primero los afanes, el retiro, la jubilación,
el asegurar el futuro, es en lo que estás? Porque sigue siendo
válido el buscar primero el Reino de Dios y Su Justicia. Lo demás
será dado por añadidura. Pero se tergiversa, y parece que en
realidad estuviera diciendo buscad primeramente el alimento, la ropa,
el calzado, el techo. No ha cambiado. Sigue teniendo validez.
Sigue siendo la meta. Es solo para considerar.
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