¿Glade?
“Llevando en el
cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también
la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos,” 2
Corintios 4:10.
“Porque para Dios
somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se
pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a
aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es
suficiente?” 2Corintios 2:15-16.
“Todo es hermoso en la
superficie, pero dentro, abajo, hay oscuridad, calor, terror y
hedor.” (El eco del Antihombre Weston a Ransom, en Perelandra,
por C.S. Lewis).
¿Qué es lo que tienes para
manifestar, olor de vida, olor de Cristo en tí, u olor de muerte, de
perdición?
Lo que comes, es lo que exudas. Y
para ejemplificarlo, has la prueba comiendo ajo: la gente tenderá a
no acercarse a tí. Si has comido y continúas comiendo del árbol
del conocimiento del bien y del mal, emitirás olor de muerte, de
perdición. Es un principio bíblico fundamental. “Lo que
siembras, cosechas.” Emanarás olor a muerte si lo que consumes
está muerto. Pero por el otro lado, comer del árbol de la vida,
hace que exhales vida, desprendas o despidas olor a Cristo.
Si lo que tienes para ofrecer es un
estilo de vida caracterizado por religiosidad, sistematizado,
metodizado, basado en tú esfuerzo propio, quizás esté enmascarado
por una “embarrada” de Cristo, pero al final, el hedor será
insoportable.
Yo solo quiero preguntarte: ¿La
última vez que comunicaste el mensaje del evangelio, la gente fue
atraída por el olor fragante que emanas, de un estilo de vida
cimentado en el reino de Dios, o la gente rechazo la fetidez, el
miasma, la podredumbre del estilo de vida religioso que vives?
¿Puedes distinguir un cosa de la otra?
Dos problemas:
Una de las cosas más tristes es el
abaratamiento del mensaje, la depreciación que hemos hecho de él,
para lograr atraer a los no convertidos, a nuestros “clubcitos,”
“reunioncitas,” “desayunitos o cafecitos,” e “iglesitas y
templitos,” so pretexto de alcanzarles para Cristo (hacerles
miembros, adherentes, cofrades, afiliados, socios, de nuestras denominaciones, religiones, les
llamaría yo). La verdad que lo último en que se piensa, es en
ello. Se trata de hacerles engrosar las filas para convertirles en
un número más, en un “hermanito” más, en la posibilidad de una
ofrenda o diezmo mayor. Y si con ello se consigue que se “salve”
un alma, pues ¡Gloria a Dios! Pero el objetivo primario es otro. No
nos engañemos.
Me he dado cuenta en el transcurrir de
los años, que la mayoría de la gente que se llaman a sí mismos de
agnósticos, ateístas, deístas, no es que rechazan a Dios, sino la
envoltura (normalmente religiosa) con que los “cristianos,” hemos
envuelto a ese Dios. Rechazan las formas no el fondo, la religiosidad
tan intrínseca, que expelemos. De lo que ahuyentan es del “glassé”
con el que recubrimos, el mensaje del evangelio del reino. El betún
estilo “Pasteles mi Alegría, o Pasteles Somosierra.” Y como la
línea de distinción para muchos de ellos es muy fina, confunden la
tal cubierta con el pan, porque de hecho es casi como uno solo,
aunque no sea así. Quieren Dios, exento de formas, sin moldes.
Quieren un estilo de vida que refleje el carácter de ese Dios, que no
presenta cambios, ni sombra de variación, un Dios que ofrece
fundamentos firmes, sólidos, resistentes. En fin, un Dios absoluto
y de absolutos. Pero ¿Qué tenemos para ofrecer a los hambrientos: Pan
o betún? ¿La sensación aireada que se produce al batir las claras
con el azúcar, o lo sustancioso?
El otro problema, tiene que ver con
la palabra evangelizar.
¿Qué es lo que la gran mayoría de
los cristianos interpretan por la palabra evangelizar?
Y dependiendo de las denominaciones,
las respuestas pueden ser muy variadas:
“Habrá un desayuno o cafécito
de evangelización.”
”Te invito al culto de tal día.”
“Vendrá un eminente
predicador.”
“Ven, para que platiques con el
pastor, ministro o líder.”
“Ven a la iglesia (al templo).”
“Habrá una célula de estudio
bíblico.”
“Te voy a prestar un cd o dvd de
alguna predicación o alabanza.”
“Lee éste folleto, panfleto,
tríptico.”
“Habrá un evento, conferencia
en el estadio o en el salón de tal hotel.”
“La misma gata, pero
revolcada,” reza el dicho.
La misma agua estancada.
Hedionda, fétida. Sin
vida.
Brochazos de algo que pretende ser
amistad y comunidad. Pinceladas de pertenencia.
Me encantan los aromatizantes del
ambiente para el Wc: “Manzana y canela,” o “Delicia Alpina,”
que pretenden encubrir el olor a excremento. Intentos de
dulcificación, de paliativos: Pero el aroma a porquería persiste,
no desaparece. Se mezcla en una mistura extraña, repugnante.
¡Mmmmmm!
Y luego nos preguntamos: ¿Por qué la
gente rechaza a Dios, por qué no quieren asistir?
¡Tontos! Lo que rechazan es la
mezcolanza, el popurrí, el revoltijo. Porque allí no hay olor de
vida, ni fragancia, efluvios o emanaciones de Cristo. Tan solo el
persistente aroma a bosta, mezclado con el cóctel.
Sigue teniendo vigencia aquello que
comunicaba a sus discípulos el predicador: “En todo tiempo
predica, y si es necesario usar palabras, pues úsalas.”
¿Qué ven los no creyentes en
tí? ¿Es tu vida un reflejo fiel del caracter de Cristo? ¿Es la
realidad: Vive Cristo en Mí?
Triste escuchar, cuando ha acontecido
con muchos de mis amigos, cuando intentan compartir el mensaje del
evangelio con algún no convertido, la respuesta; ante la
interrogante del ¿Por qué no quieren convertirse? -”¿Para qué,
para ser como tú, o vivir una vida como la tuya?”- De pena,
ajena. ¡Jesús del huerto, Jesús mil veces,! solía decir mi abuela.
Son las emanaciones religiosas,
carentes de vida, producto de haber comido del árbol del
conocimiento del bien y del mal lo que rechazan los “otros.”
Exhalaciones de perdición.
Pero si Cristo, es el fruto de vida que
consumimos normalmente, lo que expeleremos, será olor fragante, de
vida. La gente vendrá por sí sola, como con aquella mujer que ganó
todo su pueblo:
“Y decían a la mujer: Ya no creemos
solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos
que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.”
Evangelio de Juan 4:42.
¡Enfrentémoslo ahora! Delante del
trono, será inútil.
¿Cristiandad o cristianismo sin vida,
mera religión, religiosidad flagrante?
¿Cuál es la realidad diaria de tu
vida?
“Porque para Dios
somos grato olor de Cristo en los que se salvan,” 2
Corintios 2:15.
“Y percibió
Jehova olor grato;” Genésis 8:21.
“¡Cuán hermosos
son tus amores, hermana, esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino
tus amores, Y el olor de tus ungüentos que todas las especies
aromáticas!” Cantares 4:10.
No hay comentarios:
Publicar un comentario