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Temas para controversia, pero que con una mirada avizora en la fuente de inspiración que es la Biblia, éstos, pueden ser de mucho provecho. Al menos, el intento de poner en balanza, o conceder el beneficio de la duda, en cada tema. La intención es hacer uso de lógica y razón.

Por razón de diseño del blog, no es posible dar el orden querido y debido a los temas. Recomiendo ver en el sig orden: Definiendo. El Viaje. Árbol del Conocimiento.

Tengo activado un Traductor.

Intentaré a menudo estar poniendo al día nuevos agregados a los ya existentes, o nuevos temas, u otros tópicos que pueda considerar de utilidad. ¡Gracias por visitarme! Aviso que filtraré los comentarios, porque no tiene caso publicar tonterías, denostaciones, groserias. Buscaré dar respuesta a los comentarios negativos, sea para aclarar o reconocer alguna falla o error. Espero que sea de utilidad:

berihuevas

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Tiempo Devocional

Tiempo Devocional


Estad quietos y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.”
Salmos 46:10

Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis.”
Isaías 30:15.

No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.”
Gálatas 2:21.

Consiguientemente, tal como hemos venido definiendo anteriormente la palabra religiosidad, como todo intento de volver a unir, o de volver a juntar, o conectar la relación que con Dios se hallaba rota, entonces, ¿Cómo llamarías tú, a los siguientes experimentos?:

  • a.- ¿Intentar recompensar de alguna manera, lo recibido?
  • b.- ¿Querer retornar por medio de un acto “bueno,” de voluntad, un acto “espiritual,” los favores obtenidos?
  • c.- ¿Esforzarse por agradar a la divinidad, mediante obras, sacrificios, abnegación, oblaciones, ofrendas?
  • ch.- ¿Al hacer un esfuerzo de la voluntad por demostrar nuestro reconocimiento, gratitud o agradecimiento?
  • d.- ¿Al “devolverle,” o desear retornar algo de lo que Él, ha hecho?
  • e.- ¿Al cumplimiento (o intento de “morondanga”) cabal de cumplir con los mandatos?
  • f.- ¿Al ahínco, el tesón, el empeño, el afán, la tenacidad, el desvelo, a la voluntad sobre la base de tu propia conducta?
  • g.- ¿A la determinación de la mente, de la voluntad, de los sentimientos, de las emociones de que por medio de la ley (de guardarla, de cumplirla en cabalidad), podemos caminar con Dios?
  • h.- ¿A la canalización de todo talento y capacidad en afanarse por guardar todo mandato, estatuto, ley, y tilde de los mandamientos?
  • i.- ¿A la serie de “requisitos” necesarios para vivir una vida en comunión con Él, o de permanencia (palabra en la cual existe tremenda confusión, sobre su significado, y la enorme connotación emocional y religiosa de la palabra permanecer = mantener, quedar, estar), que sobreentienden como “algo” que hay que hacer; al listado de condiciones; al repertorio de mandamientos; al inventario de estatutos; a la letanía de métodos y sistemas; a la manía de la gente de agregar ese “algo,” que piensan es necesario, imperioso, apremiante, perentorio, acuciante, urgente, ineludible, urgente, y que nada tiene que ver con el significado real de la palabra en sí, que nada conlleva en sí de actividad alguna?
  • j.- ¿A la disciplina diaria, a la “justicia” propia para encontrar la aceptabilidad de Aquél que ha hecho posible por Sí mismo, la dicha aprobación, admisión, consentimiento, bienvenida, acogida?
  • k.- ¿Al enfatizar lo “bueno,” al hacernos justos en nuestra propia opinión?
  • l.- ¿A toda desfiguración, copia, calca, edulcoración del mensaje centrado en la única obra aceptable del que murió por nuestra culpa (real y no solo moral) y que por tal medio, obtenemos gratuitamente, sin necesidad de pago alguno, de obra alguna, de sacrificio alguno, de intento, esfuerzo, o trabajo alguno para obtener la misericordia y la gracia necesarias para ser aceptos en el Amado?
  • m.- ¿A la base de algo que no es Jesús, que no es el Camino, que no es la Verdad, y por lo tanto, no es Vida, sino mentira y muerte?
  • n.- ¿A los logros intelectuales, la memorización de pasajes bíblicos; el evangelismo y el discipulado; la asistencia a los cultos, y; los tiempos obligatorios de oración y estudio bíblico; al cumplimiento cabal de “Los 7 minutos con Dios,” de una forma mecánica; al “deber” y “tener”, en lugar de querer, desear, anhelar, ansiar, apetecer, ambicionar?
  • ñ.- ¿Al legalismo que mantiene la carne viva y en control, impidiendo toda obra del Espíritu, toda dirección y control de Su parte?

Si tuvieras que definir y resumir en pocas palabras todo lo anteriormente dicho, ¿Qué nombre le darías a éste particular tipo de cuestiones? ¿Podrías acaso, otorgarle el nombre de gracia
 Evidentemente que no.
¿Destacarían los nombres de merecimiento, premio, derecho, mérito, estimación, logro, recompensa, galardón?
Por supuesto que si.

Al cuestionar reciamente a varios amigos acerca de cómo mantener una relación personal con Dios, todos ellos concuerdan, en que se logra por medio de la oración y la lectura de la palabra (la Biblia). Pero al continuar la indagatoria (con la consecuente molestia del no tener argumentos, o no saber defender su punto de vista), acerca de cómo era que los primeros discípulos, las primeras iglesias (o comunidad de creyentes) lograban ésto, teniendo en cuenta que:

  1. Eran hombres sin letras y del vulgo.
  2. Tenían trabajos normales como el tuyo y el mío, que exigía más de 12 hrs. diarias de labores
  3. Las poquísimas (escasas) copias que existían de las Escrituras, casi todas ellas realizadas en papiros o rollos, se conservaban en las sinagogas, lo que dificultaba el acceso de las masas.
  4. ¿Tendrían el tiempo los sacerdotes o ministros de culto para atender a c/u en lo particular, a que asistieran y les leyeran porciones de ellas? ¿y qué si eran cientos de ellos, acaso los sacerdotes o escribas lo hacían singularmente con cada uno de los peticionarios?
  5. El advenimiento de la imprenta (En aprox. el año 1440; y aún en años posteriores, los libros se difundían en copias manuscritas por escritores, muchos de los cuales eran monjes y frailes dedicados exclusivamente al rezo y a la réplica de ejemplares por encargo del propio clero o de reyes y nobles. A pesar de lo que se cree, no todos los monjes copistas, sabían leer y escribir. Realizaban la función de copistas, imitadores de signos que en muchas ocasiones no entendían, lo cual era fundamental para copiar libros prohibidos, de medicina interna o de sexo) , trajo consigo, acceso libre a las Escrituras, en la propia lengua, pero los precios eran altísimos por cada libro publicado, lo cuál hacía muy difícil la adquisición de ellas.
  6. Fue hasta mediados de 1950, todavía se seguían leyendo las Escrituras en latín y estaba prohibido por la Iglesia Católica leer o hacer la propia interpretación de las Escrituras, sin ayuda de un sacerdote.
  7. ¿Qué de los países totalitarios, o con regímenes militares o los antiguos países de la “cortina de hierro,” donde tener una Biblia equivalía a tener droga, o simplemente no tienes acceso a ella?
  8. ¿Y en muchos delos países musulmanes (sobre todo los fundamentalistas), donde la posesión de la Biblia trae consigo ejecución?
  9. Y aunque en su mayoría, las Escrituras han sido traducidas a casi toda lengua y dialecto existente, ¿Qué durante el tiempo en que no se tuvieron? (Porque básicamente las traducciones a la mayoria de dialectos) fueron hechas durante el siglo XX).
Con todo ésto en mente, reitero la pregunta: ¿Qué se necesita hacer para tener o mantener una relación personal con Dios? ¿Cómo hacían los primeros cristianos para lograrlo en base a tú respuesta? Sí tuvieras que medir en base a la respuesta que mis amigos daban, ¿Podrías determinar la clase de relación que una persona podría mantener en lo siglos previos a la imprenta? ¿Era posible de acuerdo con esa premisa con que partimos? ¿Dirías que en realidad “mantenían” esa relación? ¿Podrías sustentar o no, tus afirmaciones, considerando todas estas interrogantes?

Si no, entonces, ¿Qué es tener una relación personal con Dios?

La otra respuesta que recibía, era: mantener un Tiempo Devocional con Dios (o “7 minutos con Dios,” de acuerdo con el famoso folleto), (una ligera variante, pero con un término aún más connotativo). Palabras con una enorme carga de “espiritualidad,” pero que conllevan al mismo punto de partida. ¿Y cómo hacían los integrantes de la primera iglesia, para mantener ese “tiempo devocional,” sin tener acceso directo a las Escrituras? ¿Cómo lo llevaban al cabo? Nada les impedía el orar (hablar directamente con Dios). Pero sin tener acceso directo a la Palabra de Dios, ¿Cómo se comunicaba Dios con ellos? ¿Cómo recibían respuestas? Probablemente argüirás: Por el Espíritu Santo, y ciertamente una de las razones por lo que nos fue dado fue ello:

Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quién el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” Evangelio de Juan 14:26.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir,” Evangelio de Juan 16:13.

Pero siendo honestos: ¿Es esa la enseñanza de la iglesia en general? ¿La total y completa dependencia del Espíritu Santo? ¿No es acaso, la dependencia del líder, ministro o pastor, por encima de Dios, en aras de guardar la sana doctrina?

¿Acaso métodos y sistemas habrán superado la realidad de lo que verdadera y bíblicamente significa relación personal con Dios? ¿Será posible que la hayan rebasado, sobrepasado? Y tristemente debemos responder, Sí. ¿No será que las formas han traspasado el fondo del asunto? Desafortunadamente de nuevo la respuesta es positiva. Tiene más peso la forma que a alguna persona le funcionó en un momento dado de la historia, y ahora “debe” aplicar a todo creyente que se precie de serlo. Porque si vuelvo a cuestionar: ¿Cómo es que mantienes una relación con Dios? Y eres honesto con la respuesta, te darás cuenta que no hay muchas opciones.
¿Será factible medir el efecto de una respuesta tan a la ligera, mecánica, sistematizada, metodizada, reglamentada y dimensionarlo a lo largo de los siglos, sin que con ello afecte la verdad absoluta, con todas sus implicaciones? ¿Será que existe alguna otra “forma” de tener relación con Dios, que por falta de verlo en el día a día, nos haya cerrado a ésa única manera de llevarse al cabo?

¿Qué tal el ejemplo de Cristo?

Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo, Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseño a sus discípulos.” Evangelio de Lucas 11:1

Tengo importantes cuestionamiento al respecto: Si la oración es la parte más importante de la comunicación con Dios, ¿Por qué entonces Jesús no enfatizó en ello con sus discípulos, con el mismo énfasis que lo hace la iglesia hoy día? ¿Por qué el descuido o negligencia de parte de Jesús, si es una doctrina tan “esencial” (y con ello me refiero a la connotación que se le ha dado a lo largo de la historia)? Y la alusión a que en éste punto de la historia, ¿Él hacía oración, pero al parecer, por lo que se concluye del relato, Jesús, no se había detenido a hacer un “estudio”, “o tener un congreso o seminario”, del asunto en cuestión, ni mucho menos tomado anteriormente el tiempo para tan importante enseñanza? ¿Por qué tuvo que venir una petición de parte de ese discípulo, a una doctrina tan esencial, repito, como es considerada en la iglesia, de ser enseñado a orar? Debemos notar que era algo que Juan hacía y enseñaba como parte de su doctrina o entrenamiento de sus discípulos.
Y que conste claramente, que NO estoy diciendo que la oración no sea importante, o no tenga valor alguno ¿eh? Critico, como Jesús lo hacía ante la forma fariséica, la forma mecanizada, muerta, sin valor, sin sentido, de la oración hecha porque “se debe hacer,” “se tiene que hacer,” o “se debe cumplir con ello.” Sea como requisito de tener comunión con Dios, relación con Dios, o como le quieras llamar.

¿Oras y lees, por qué amas estar con el Señor, o meramente lo haces por disciplina, por sistema, porque te sientes mal si no lo haces, o crees o piensas que no serás bendecido? ¿Anhelas estar ante Su presencia, tomando lo que tiene para ofrecer, como lo hace una rama del tronco, o por qué es la “única” manera de tener comunicación con Él? ¿Apeteces como el salmista, estar ante su presencia, en sus atrios, o lo haces porque es lo correcto? ¿Ansías su compañia y eres sabedor de que la oración es la que te cambia a tí, o porque necesitas recompensar lo recibido? ¿Es conformarte a las reglas o apetencia por la fuente de aguas vivas? ¿Es por pretexto, como criticaba Jesús a a los escribas, o por qué apeteces la compañía del Padre?

Y si no, entonces debemos reconsiderar las implicaciones de ciertos tipos de enseñanza, que tienen un pobre sustento bíblico.

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