!Bievenidos!

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Temas para controversia, pero que con una mirada avizora en la fuente de inspiración que es la Biblia, éstos, pueden ser de mucho provecho. Al menos, el intento de poner en balanza, o conceder el beneficio de la duda, en cada tema. La intención es hacer uso de lógica y razón.

Por razón de diseño del blog, no es posible dar el orden querido y debido a los temas. Recomiendo ver en el sig orden: Definiendo. El Viaje. Árbol del Conocimiento.

Tengo activado un Traductor.

Intentaré a menudo estar poniendo al día nuevos agregados a los ya existentes, o nuevos temas, u otros tópicos que pueda considerar de utilidad. ¡Gracias por visitarme! Aviso que filtraré los comentarios, porque no tiene caso publicar tonterías, denostaciones, groserias. Buscaré dar respuesta a los comentarios negativos, sea para aclarar o reconocer alguna falla o error. Espero que sea de utilidad:

berihuevas

sábado, 9 de agosto de 2014

5.- HUYENDO DEL CRISTIANISMO (MÁS NO DE LA CRISTIANDAD).

4.- LA SIEGA


          Al llegar al extremo lejano del Desierto de la Oración, el viajero de mi sueño, por fin se está dando cuenta clara de su destino. A lo lejos, radiante de esplendor, está la Ciudad de Dios. Visiblemente conmovido por la emoción, camina más rápidamente. De repente se encuentra con una terrible peste y cuerpos que se quejan. Hay cadáveres por todos lados. Los cuerpos que todavía tienen vida, gimen pidiendo ayuda.
Una mujer, doblada por el dolor, implora al viajero, “Por favor, por favor, has algo por mí. ¡Ya no puedo aguantar éste dolor!”
No puedo hacer nada”, le contesta, ¿Qué crees que podría hacer por ti?”
Un poco de agua es todo lo que necesito. Por favor, tráeme un poco de agua.”
Y ¿Dónde voy a encontrar agua en éste desierto?”
¿Cuánto tiempo piensas que sobrevivirás, le contesta, a no ser qué encuentres agua para ti mismo? Por favor, busca un poco de agua y tráemela.”
Mientras el viajero, bastante perplejo, echa un vistazo por el desierto, su misteriosa acompañante regresa y lo lleva a un manantial que se encuentra rodeado de muchos frascos.
Bebe un poco tú mismo”, le sugiere, “y luego llena un frasco para la mujer.” Después de beber el agua, el viajero inmediatamente se siente fortalecido y le lleva agua a la mujer. Para cuando termina de beber, su salud ha sido restaurada. Ella, inmediatamente toma el frasco y corre al manantial y empieza a ayudar a sus vecinos. Hay hombres y mujeres con heridas profundas, niños desmayados boca arriba, respirando rápidamente y ancianos con vendas sucias alrededor de sus cansado rostros. Algunos gritan de dolor y otros lloran calladamente. Unos reviven con solo un frasco de agua; otros necesitan muchos más. Otros viajeros también se ocupan en éste esfuerzo. Las víctimas que ya han sido sanadas, participan en el trabajo de levantar a otros. Mientras ellos llevan agua del manantial, el viajero comparte éste pasaje del evangelio de Juan, con un hombre: “Entretanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come. Él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer? Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.”
Creo que ya me estoy dando cuenta lo que esto significa”, comenta el viajero.
Pasa varios días involucrado en el trabajo de revivir gente en ese lugar. Un día, cuando está descansando junto al manantial, su acompañante regresa y se sienta junto a él.
¿Supongo que no podremos proseguir a la ciudad de Dios hasta que hayamos acabado?”
Así es”, le contesta ella.
Pero, ¿Nos seguirán esperando?”
No te preocupes. Continúa reviviendo gente hasta que todos se hayan puesto en pie. Entonces las puertas de la Ciudad de Dios serán abiertas y sus habitantes saldrán y te escoltarán. Recuerda esto.”
¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra y otro es el que siega. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.”
Pero las necesidades son tan enormes que ya me empiezo a sentir abrumado. El gozo que siento por ver las restauraciones que toman lugar frente a mis ojos, es desplazado, hasta cierto punto, por éste vasto mar de desesperación. ¿Qué nunca se acabará esto?”
Hermano”, le contesta su acompañante, “así como tuviste que perderte en el perdón de Dios y en Su adoración y en la oración, ahora te estás perdiendo en La Siega. Una cosa es salpicarte un poco, y otra cosa completamente diferente, es perderte en ella.”
Pero, ¿Cómo voy a tener fuerzas para seguir trabajando entre gente que tiene tantas necesidades?”
¿Qué no es precisamente, lo que hizo Jesús?”
Y aconteció que estando Él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a los justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.”
Debe haberse desanimado bastante, ¿No?”
Jesús lloró sobre Jerusalén por la dureza de su corazón. Obviamente el aliento más grande que Él recibió de los humanos, fueron éstos pecadores arrepentidos. Nunca se cansó de ellos. Te puedes entregar confiadamente a ésta siega, sin temor a sentirte abrumado por ella, siempre y cuando mantengas tú visión de la Ciudad, y hagas todo tu trabajo con todo tú corazón. El Espíritu del Señor te sostendrá, sí tienes cuidado de escuchar a éstas personas, como Jesús escuchó a la mujer del pozo, a los leprosos, a los cojos, los ciegos y al padre del niño endemoniado. No tengas prisa. Toma tiempo para escuchar y hacer las preguntas correctas. Averigua dónde están dolidos y lo que realmente necesitan. Además, debes hablarles de Jesús mientras haces tus recorridos con tu frasco. El agua que llevarás en tu frasco y el mensaje son idénticos. Ésta gente moribunda está sedienta de Jesús, no de teoría acerca de Él, sino de Jesús mismo. El mensaje de Jesús es un trago de agua refrescante que les devuelve la vida. Recuerda el versículo: “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” No te sientas satisfecho sino hasta que la misericordia de Dios los haya levantado a todos sobre sus pies.”
Si. Medita sobre éste pasaje de Apocalipsis: “Y vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: ¡He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos; y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como Su Dios! ¡Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron!”

Al ir experimentando el trabajo de La Siega, y descubriendo que de hecho puedes levantar sobre sus pies a éstos seres que perecen, dándoles agua viva del manantial divino, Jesús, tendrán inmenso gozo. Las experiencias del Desierto del Perdón, la Adoración a Dios y la Oración, habrán desatado el poder para sanar a los enfermos en el nombre de Jesús.” “El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre.” “El reto es resistir.”

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